
Cuidar es una de las expresiones más profundas del amor. Escuchar, acompañar, proteger y sostener son gestos que construyen vínculos y hacen posible el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
Sin embargo, la responsabilidad de los cuidados corresponde a las personas adultas. Cuando los niños, niñas y adolescentes asumen tareas y responsabilidades que no les corresponden, se vulnera su derecho a crecer, jugar, aprender y desarrollarse plenamente.
Promover una cultura del cuidado es también garantizar que cada niña, niño y adolescente pueda vivir su infancia libre de cargas que pertenecen al mundo adulto. Porque cuidar desde el amor es proteger, acompañar y respetar cada etapa de la vida.
