La experta Juliana Martínez no tiene dudas: En el debate sobre cuidados, “Uruguay va a la cabeza en la región. Afuera se ve mejor que adentro”.
Su encuadre de la región comienza por señalar que viene de una década óptima en lo económico y en género. Pero los tiempos actuales son difíciles, hay malestar social y recesión, lo que genera a su juicio un triple reto en materia de protección social: más personas rezagadas, necesidad de proteger los logros alcanzados y urgencia de abordar las dificultades persistentes.
“A pesar de todos los avances, los gobiernos progresistas de la región no pudieron o no supieron prevenir esos retos. Ahora desde el Estado hay defensividad y desde la sociedad civil se multiplican los reclamos”, caracteriza.
“El ingreso masivo de las mujeres al mercado laboral en la década de los 90 ha cambiado las posibilidades emancipatorias femeninas, pero también produjo desorganización social”. La discriminación laboral y la brecha de ingresos subsiste: las mujeres tienen más educación pero ganan menos que los varones. El uso del tiempo de las mujeres en trabajo no remunerado se ha convertido en un factor altamente desigual para ellas, pero entre los hombres se mantiene igual.
Martinez advierte que hay quienes se preguntan por qué en tiempos de posible austeridad habría que preocuparse por el tema cuidados, y ella misma da pautas de respuesta. Las mujeres en situación de pobreza y vulnerabilidad, ante la falta de trabajo remunerado van a volver a sus casas a hacer trabajo no remunerado, pero su número es mínimo comparado comparado las que se quedan en el mercado de trabajo. Esto marca la necesidad de buscar soluciones concretas para vidas concretas. “Las mujeres no son leales ideológicamente, sino pragmáticas, de modo que definen en las urnas”, alerta.
A su juicio, el gran reto es cambiar las reglas del juego y Uruguay tiene grandes posibilidades de hacerlo, porque logró “construir un hilván con personas de carne y hueso, aunque con diferentes necesidades. La preocupación por los cuidados se da al más alto nivel y fue motivo de disputa de los votos”, lo que le da un valor” imponente” a ese capital político.
Juliana Martínez identifica varias tensiones en la construcción del SNIC. Una de ellas es la urgencia de avanzar: “Medidas concretas son una zanahoria para el cambio, pero en la práctica tienen a divorciarse entre ellas. Lo que marca la diferencia en cuidados es la motivación de cuidar de quienes cuidan. Todavía los hombres que cuidan no son bien vistos. Hay que cambiar la jerarquía social de los cuidados.
Para crear corresponsabilidad se necesitan cambios en la motivación intrínseca entre hombres y mujeres. Hay que generar un conjunto de instrumentos para trabajar con las responsabilidades familiares, de modo que ese pase a ser el trabajo ideal y no al revés. En Uruguay el modelo del hombre ´ganapan´ viene perdiendo peso frente a ambos miembros de la pareja con ingresos. No obstante, las mujeres son las que siguen cuidando. Por lo tanto, ante necesidades diferentes, lo que se necesita del Estado es diferente también”.
Otra de las tensiones la encuentra entre universalismo y fragmentación. El SNIC se plantea como universal, pero la experta percibe que hoy parece que fragmenta. La organización fragmentada no universaliza. Distinta es la fragmentación con resultado común en suficiencia y calidad. “Para la izquierda discutir sobre copagos es difícil, pero si no hay suficientes recursos o no se hace nada o continúa el programa fragmentado”, afirma.
Una tercera apunta al gradualismo y progresividad: ” ¿Por dónde empezar?: si las trayectorias comienzan por sectores medios cierran puertas a otros. Pero lo que empieza abajo no sube. Entonces habría que enfocar en quien lo necesita, dado que frente a recursos escasos hay que priorizar”.
Otra tensión la marca el cambio en la división sexual del trabajo ,que llegó para quedarse: “El sentido común indica que las mujeres no quieren cuidar más en exclusiva y esto tiene que tenerlo en cuenta la sociedad pospatriarcal para construir un nuevo acuerdo”.
Por último, Martinez plantea dónde ubicar a los cuidados: ¿cómo política de género o como género en la política?, y se pronuncia a favor de esta última opción.
Fuente http://www.republica.com.uy/el-gran-reto-es-cambiar-las-reglas-del-juego/582175/
Foto: http://www.republica.com.uy/wp-content/uploads/2016/09/juliana.jpg

