La medida de la desigualdad de género en Uruguay

estadisticasLos avances en materia de desigualdad de género en Uruguay son lentos aunque sostenidos. Pero siempre falta.

El pasado 15 de setiembre, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) presentó una actualización estadística elaborada por su Sistema de Información, que reviste singular importancia para quienes diseñan políticas públicas.
El proceso de transición demográfica local, qu se inició a fines del siglo XIX y puede considerarse culminado a mediados del siglo XX, muestra una reducción del ritmo de crecimiento de la población y cambios en la estructura de edades que llevan a su envejecimiento, con disminución de relaciones de dependencia en la infancia y aumento de las mismas en personas adultas mayores, procesos ambos que tienen distinta intensidad en el territorio. El índice de dependencia de niñas y niños tiene valores más altos en el norte del país en comparación con el sur. El de personas adultas mayores se concentra al sur del Río Negro. Estas diferencias son decisivas para identificar las prioridades de cuidados de las personas con dependencia.

Composición de los hogares

La mitad de los hogares uruguayos están conformados por parejas en las que varones y mujeres trabajan remuneradamente. Un 30% de ellos lo hace con la misma carga horaria (doble carrera). El peso de los llamados “hogares modificados” (aquellos en los que ambos trabajan pero el varón lo hace con mayor carga horaria) y los hogares donde hay inversión de roles tradicionales mantuvieron una tendencia estable en los últimos años.

La distribución de hogares según sexo del proveedor presenta acentuadas diferencias según la región: el porcentaje de varones únicos proveedores de ingresos del hogar es significativamente mayor en los departamentos del norte del país. Los hogares doble carrera son más frecuentes en el sur, sobre todo en los departamentos costeros al Río de la Plata.

Educación

Las mujeres alcanzan niveles educativos superiores a los de los varones en el total de la población, pero la proporción de personas afrodescendientes con nivel terciario es menos de la mitad que la de la población no afro.

Las mujeres de alto educativo tienen una presencia más importante entre las mujeres ocupadas: casi una de cada tres ha alcanzado nivel terciario. Entre los varones ocupados menos de uno cada cinco ha alcanzado ese nivel. Entre la población de menor nivel educativo la relación se invierte: hay mayor porcentaje de varones con menor nivel educativo entre los ocupados que mujeres con nivel de primaria entre las ocupadas.

Mercado de empleo e ingresos propios

Entre 2006 y 2015 las tasas de actividad y empleo han aumentado, con la consecuente disminución de las tasas de desempleo. Las mujeres son las que registran las mejoras más pronunciadas.

Cuatro de cada 10 mujeres (37.7%) se emplean en las ramas más feminizadas (enseñanza, servicios sociales y de salud y actividades de los hogares). Un tercio de los varones (34.2%) se emplean en las ramas masculinizadas (construcción, transporte y almacenamiento y sector agropecuario). El porcentaje de varones ocupados en ramas feminizadas y el de mujeres en ramas masculinizadas es de 7% en ambos casos.

Considerando la proporción de ingresos por trabajo en la ocupación principal que perciben las mujeres respecto de los varones, se observa que en las ramas feminizadas los ingresos salariales percibidos por las mujeres son sustancialmente menores respecto a lo que perciben los varones. En las ramas masculinizadas el ingreso de las mujeres es cercano a la igualdad o incluso sobrepasan ese nivel, pero constituyen un bajo porcentaje y se encuentran en las ocupaciones de mayor calificación.

La proporción de mujeres sin ingresos propios es mayor que la de los varones, independientemente del nivel de ingresos del hogar. La mayor brecha se produce entre personas que viven en hogares del quintil 2 y la menor entre las del quintil 5.

También la proporción de personas sin ingresos propios es mayor entre las mujeres que entre los varones con independencia de la situación conyugal. Pero las mayores brechas de género se encuentran entre las personas casadas o en unión libre, lo que confirma la persistencia de la tradicional división sexual del trabajo al interior de los hogares.

Aplicando un método combinado que evalúa no solo los niveles de pobreza del hogar sino que incorpora la percepción de ingresos propios por parte de las personas que lo componen, se encuentran desigualdades de género invisibles para la metodología habitual de medición de la pobreza de ingresos: 7.9% de menores de 24 años que no viven en hogares pobres no perciben ingresos, 12% de mujeres y solo 3% de varones.

Trabajo remunerado en el sector cuidados

El sector cuidados emplea de forma remunerada al 3.7% de las personas ocupadas. De ellas, el 95.4% son mujeres, es decir la mayoría de las víctimas de las especiales vulnerabilidades en condiciones de trabajo, remuneraciones y acceso a la seguridad social que supone ese sector.

Un 22% de la población ocupada en cuidados cobra un salario por debajo del mínimo nacional, lo que duplica el porcentaje registrado para el total de la población ocupada y refleja la permanencia de una subvaloración de este trabajo en la sociedad uruguaya. Además, casi la mitad de la población cuidadora remunerada no está aportando a la seguridad social, proporción también significativamente superior a la que se encuentra en el total de personas ocupadas, lo que muestra la mayor precariedad de los empleos de este sector.

El porcentaje de personas de 50 años y más que cuidan es significativamente mayor entre la población cuidadora (28%) en comparación al total de ocupados/as (24%). Quienes se emplean cuidando niños/as son más jóvenes respecto al resto de la población ocupada (37 y 41 años promedio respectivamente). Entre quienes cuidan personas mayores o con discapacidad el promedio de edad aumenta respecto del total de ocupados (47 y 41 años respectivamente).

Fuente: http://www.republica.com.uy/la-medida-de-la-desigualdad-de-genero-en-uruguay/582173/

Foto: http://www.republica.com.uy/wp-content/uploads/2016/09/estadisticas.jpg