Carta abierta sobre la situación del Sistema de Cuidados

Carta abierta a la Junta Nacional de Cuidados y a toda la ciudadanía sobre la situación del Sistema Nacional de Cuidados.

Desde las organizaciones sociales e instituciones que conformamos el Comité Consultivo de Cuidados, queremos expresar nuestra inmensa preocupación por la situación que atraviesa el Sistema Nacional Integrado de Cuidados en Uruguay. 

En primer lugar, el Comité Consultivo de Cuidados fue creado en el 2015 a partir de la Ley 19.353 y agrupa a representantes del sector académico, de trabajadores y trabajadoras, de la sociedad civil y de los prestadores de servicios de cuidado. Este organismo tiene como objetivo “asesorar a la Secretaría Nacional de Cuidados, sobre las mejores prácticas conducentes al cumplimiento de los objetivos, políticas y estrategias correspondientes al Sistema de Cuidados”. 

Desde su creación este órgano ha velado por el cumplimiento de los objetivos de la Ley, aportando con el conocimiento acumulado en los ámbitos de representación. Un órgano como el Comité Consultivo de Cuidados es central para cualquier gobierno que considere relevante la participación ciudadana en todos los temas de interés porque implica tener voz en el diseño, implementación y evaluación de una política tan central como los cuidados para el bienestar y el desarrollo económico y social del país. La importancia de la participación ciudadana es clave para la construcción de sociedades más democráticas, pensar la política pública como una acción que se construye colectivamente debería ser prioridad para cualquier gobierno. 

Es por esto, que nos sentimos en la obligación de dirigirnos a la ciudadanía para expresar nuestra preocupación con la situación que estamos atravesando debido a los cambios que se están produciendo en el Sistema de Cuidados, de forma de hacer escuchar la voz de la ciudadanía organizada y al mismo tiempo comprender cuál es el rumbo que orientará al Sistema. 

En segundo lugar, la ley otorga 120 días a la Secretaría Nacional de Cuidados para elevar el nuevo Plan Nacional de Cuidados para el período 2021-2025, ese plazo venció sin ninguna propuesta sobre los contenidos de dicho plan. No hemos tenido comunicación sobre la construcción de dicho plan ni estamos participando del mismo como Consultivo. Esto claramente va en contra de la participación ciudadana buscada por esta Ley consagrada por el parlamento nacional y la ciudadanía toda. Luego de definido el nuevo Plan debería aprobarse el presupuesto, condición fundamental, con lo cual, no solo está en peligro el Plan sino los recursos para que el Sistema de Cuidados siga en funcionamiento. No hay política pública que sobreviva sin presupuesto, entendemos que es fundamental que la asignación presupuestal -próxima a discutirse- le asigne recursos al Sistema. 

En tercer lugar, preocupa la anunciada unificación de PRONADIS y el Sistema de Cuidados. Consideramos que esta medida representa no solo un debilitamiento institucional de las políticas de cuidado sino, más aún, un retroceso del desarrollo de las políticas sociales, por varias razones que explicaremos a continuación. 

La población objetivo de PRONADIS y el Sistema de Cuidados no es la misma. La situación de dependencia no es análoga a la situación de discapacidad de una persona. El Sistema de Cuidados tiene cuatro poblaciones objetivos, y ninguna de ellas es la población con discapacidad per se, sino aquella que también está en situación de dependencia. La dependencia como lo define la Ley 19.353 es “el estado en que se encuentran las personas que requieren de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas y satisfacer necesidades de la vida diaria”. Ni toda la población en situación de dependencia es población con discapacidad (ya que también por ejemplo están los/as niños que son dependientes en función de su edad) ni todas las personas con discapacidad están en situación de dependencia ya que muchas de ellas, pueden realizar sin ayudas las actividades de la vida diaria. De hecho, según la Ley 18.651, una persona con discapacidad es aquella que “padezca o presente una alteración funcional permanente o prolongada, física (motriz, sensorial, orgánica, visceral) o mental (intelectual y/o psíquica) que en relación a su edad y medio social implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral”. 

Otro punto de diferencia son los objetivos de una y otra política, los cuales están relacionados con la jerarquía institucional que tiene cada uno de ellos dentro del Estado. En el caso de PRONADIS es un programa dentro del Ministerio de Desarrollo Social y en acuerdo con la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad, que tiene como fin promover la rehabilitación y la inclusión de las personas con discapacidad en el ámbito familiar, laboral, social, educativo y cultural. Este no es el objeto del Sistema de Cuidados, que tiene una estructura organizacional que trasciende al Ministerio de Desarrollo Social, que es uno de los actores principales pero no el único, sino que por el contrario incluye a los Ministerios de Educación y Cultura, de Trabajo y Seguridad Social, de Salud Pública, de Economía y Finanzas, a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, al Banco de Previsión Social, al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay y al Congreso de Intendentes. El objetivo del Sistema de Cuidados, al contrario del PRONADIS, es proveer, regular y articular servicios y prestaciones de cuidado a la población en situación de dependencia así como reconocer y valorizar a la población cuidadora. 

En definitiva, las diferencias señaladas nos enfrentan a una gran incertidumbre que refiere a la inconsistencia de esta fusión y a la posibilidad real de que el Sistema de Cuidados cumpla con los objetivos que plantea la Ley y más aún con la construcción de un modelo corresponsable entre Estado, mercado, comunidad, familias y varones y mujeres, en la provisión de los cuidados. 

Como Comité Consultivo manifestamos nuestra insatisfacción con el proceso de comunicación y la falta de intercambios y justificación de las decisiones tomadas y solicitamos urgentes explicaciones a las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social y a la Junta Nacional de Cuidados quienes anunciaron a través de la prensa estos cambios. 

Seguimos creyendo que un Sistema de Cuidados fuerte construirá un mejor país para todos y todas, y que ello sólo es posible con la participación de los actores involucrados. Tenemos la esperanza que el gobierno logre visualizar la importancia que tiene y lo priorice . 

Por el Comité Consultivo de Cuidados:

ANONG
CIEDUR
FCPU
Comisión de cuidados del PITCNT
ONAJPU
Delegadas de la UDELAR
Red Pro Cuidados 

En el nombre del cuidado. Trabajo y reproducción de la vida

El Seminario: “En el nombre del cuidado: trabajo y reproducción de la vida”, se llevó a cabo el jueves 21 de mayo, a las 16 horas. Fue organizado por el Prorrectorado de Gestión de la Universidad de la República y transmitido por el canal de la Universidad en Youtube y por UniRadio (107.7 FM).

La actividad se enmarcó en el Ciclo de seminarios de la Udelar, denominado “Jornadas de reflexión acerca de temas emergentes en el escenario de la pandemia de Covid-19”, y contó con la presentación del Rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim y del Prorrector de Gestión, Luis Leopold.

Participaron de este seminario las oradoras Karina Batthyány, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República e integrante del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO Uruguay); Bila Sorj, docente de la Universidad Estadual do Rio de Janeiro (Brasil); y Soledad Salvador, integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo – Uruguay y de la Red Pro Cuidados de la Udelar.

Invitación

Fuente: Udelar / Prorrectorado de Gestión

 

Viejas desigualdades al descubierto

El impacto del COVID19 expuso como nunca las desigualdades estructurales que desde siglos atrás sufren las mujeres a lo largo y ancho del globo. La combinación del confinamiento domiciliario y el teletrabajo demostró a muchos las altas cargas de trabajo no remunerado asociado a las tareas domésticas y los cuidados. ¿Puede esta crisis ser una oportunidad para la superación de la división sexual del trabajo y las diferencias de género o significará un ensanche de las brechas y desigualdades previas? Cinco expertas compartieron sus reflexiones y orientaciones políticas en el webinar Género y cuidados en tiempos de emergencia sanitaria y social.  

Foto: Sistema de Cuidados, Uruguay
Foto: Sistema de Cuidados, Uruguay

El encuentro virtual, desarrollado el jueves 14 de mayo de 2020, fue organizado por Amnistía Internacional Uruguay (AIUY) y el Centro Interdisciplinario de Estudio sobre el Desarrollo (CIEDUR), con el apoyo de la Red Pro Cuidados, la Intersocial Feminista y La Diaria. Con la participación de más de 80 personas, la actividad contó con la apertura de Lucía Pérez Chabeneau, Directora Ejecutiva (I) de AI Uruguay, y Andrea Tuana, de la Intersocial Feminista. Las exposiciones estuvieron a cargo de Soledad Salvador, secretaria ejecutiva de CIEDUR; Margarita Percovich Aldabe, coordinadora de la Red Pro Cuidados; y Fernanda Doz Costa, directora adjunta para AI Américas.

Al igual que las crisis que la precedieron, esta emergencia sanitaria profundizó las desigualdades estructurales. El webinar, impulsado en el marco de la campaña de AIUY “Más cerca que nunca”, reflexionó sobre las estrategias para abordar la cuestión de los cuidados desde una perspectiva de derechos humanos. Asimismo se abordó la necesidad de visibilizar el rol y las desigualdades que recaen sobre las mujeres, así como las estrategias para compatibilizar el mundo del trabajo y la vida cotidiana en este marco de crisis sanitaria, económica y social.

Si bien prima una narrativa en la que la emergencia del COVID “nos iguala”, es evidente que los impactos son diferenciales según el género y los esquemas de opresión. La Intersocial Feminista manifestó su fuerte preocupación por el impacto del confinamiento, que devolvió a las mujeres al espacio doméstico y despolitizado. La pérdida de autonomía económica de muchas mujeres significa una vuelta a la dependencia y el sometimiento de sus relaciones de parejas u otras personas. Tuana, denunció situaciones de miedo, incertidumbre e inseguridad alimentaria, en el marco de un retroceso regional y nacional, con amenazas diarias a los derechos conquistados, especialmente para niñas, niños, adolescentes.

 

LA ECONOMÍA DETRÁS DE LOS CUIDADOS.

Salvador, por su parte, señaló que se está logrando visibilizar lo que en otras crisis quedó invisibilizado. Esta emergencia juntó en el mismo ámbito del hogar: el trabajo remunerado y el no remunerado. Las familias, como desde siempre, resuelven este último con las herramientas a su alcance, lo que se traduce en una nueva recarga en las mujeres. La política pública aún no logró identificar ni dar respuesta a este asunto. Según la representante de CIEDUR, el desafío es que la denuncia de estas desigualdades no solo quede en el debate, sino lograr incidir en las prácticas cotidianas.

A partir de un estudio conjunto con ONU Mujeres, se constató una significativa pérdida de empleo e ingresos en muchos hogares. Si bien en crisis anteriores la pérdida de la formalidad para pasar al cuentapropismo podía ser una solución para mejorar los ingresos de ciertos sectores de la población, hoy ya no lo es, dado que los sectores con más dificultades para teletrabajar son justamente los informales. Por otra parte, se identifican afectaciones y medidas especiales para trabajadoras sexuales y trabajadoras domésticas. Estas últimas tienen en Uruguay mayores niveles de protección que en el resto de la región. Por ejemplo, la regulación vigente establece que si el empleador no convoca a la trabajadora debe pagarle de toda formas, mecanismo particularmente importante en esta coyuntura de aislamiento, recordó Salvador.

La experta señaló que otras medidas implican transferencias monetarias de emergencia o modificaciones a las condicionantes, montos y/o poblaciones destinatarias de aquellas ya ordinarias (ampliación horizontal o incremento vertical). Algunos países también han implementado subsidios a empresas para que mantengan sus puestos de trabajo.

Salvador reivindicó que la respuesta económica a la crisis debería ser dada por los sectores más pudientes, no por las y los trabajadores. Desde CIEDUR y otras organizaciones se está procurando ayudar a los gobiernos a pensar cómo lograr que las transferencias monetarias puedan ser herramientas de promoción de derechos, no solo un paliativo ante la falta de ingresos. Ello implica generar mayor capacidad de agencia y mejorar las condiciones de empleabilidad de las mujeres.

 

LOS DESAFÍOS DEL SISTEMA DE CUIDADOS EN URUGUAY.

Desde la Red Pro Cuidados se reconocen los significativos avances que gracias al movimiento de mujeres se han logrado en Uruguay en los últimos años. Hoy el Sistema de Cuidados constituye una revolución en la cultura institucional de nuestro país, reconoció.

Al final del anterior período de gobierno, el Comité Consultivo de Cuidados (integrado por el PIT-CNT, la academia, las organizaciones sociales y los prestadores privados de servicios de cuidados) planteó una serie de desafíos a abordar por la actual administración. En primer lugar, se entiende menester la consolidación de la política pública y reafirmar sus poblaciones objetivo. También se reafirmó la necesidad de promover el reconocimiento público del derecho a los cuidados, abordando la división sexual del trabajo desde una perspectiva de género y de corresponsabilidad entre Estado, mercado, comunidad y familias.

En materia de niñez, gracias a las reivindicaciones históricas, existen mayores niveles de formalización del trabajo, por ejemplo en el caso de INAU y centros de cuidado infantil. No obstante, por su permanente invisibilización, todavía cuesta mucho la formalización de las trabajadoras del cuidado de personas dependientes, por ejemplo, a través de su inclusión en los convenios colectivos, se señaló.

Otro de los desafíos planteados refiere al fortalecimiento de las instituciones específicas responsables de las poblaciones del Sistema. Asimismo, se llama a mantener los principios del marco legal del SNIC: universalidad, progresividad, igualdad de género, participación, entre otros.

Por otra parte, se subrayó la importancia de considerar el financiamiento del Sistema, que no debería depender de la definición del sistema político -altamente masculinizado y ajeno a esta problemática- en cada rendición de cuentas y presupuesto. También en materia presupuestal, se señaló que tras la priorización a la primera infancia, hoy es necesario dar especial atención a la dependencia severa para personas mayores y personas en situación de discapacidad.

Por último, se llamó a seguir mejorando el monitoreo de los servicios de cuidados, especialmente en los residenciales de larga estadía para personas mayores, cuya vetusta legislación exige una revisión, apuntó Percovich.

 

IMPACTO DEL COVID19 EN LA REGIÓN MÁS DESIGUAL DEL MUNDO.

Según Daz Costa, los desafíos planteados desde Uruguay sirven de inspiración a las mujeres de la región. Recordó que previo a la emergencia del COVID19, la lucha por la igualdad de género ganaba cada vez más apoyo entre las sociedades latinoamericanas.

Como contracara, los datos sobre violencia de género continúan aumentando en América Latina, al tiempo que se mantiene el manto de impunidad de sus perpetradores, denunció. Apuntó que casi la totalidad de las mujeres en edad reproductiva del continente vive en países con leyes restrictivas sobre el aborto, siendo además la única que presenta un crecimiento de las cifras de embarazo de niñas, incluso en 2019. Se estima también que la reorientación de la cobertura médica hacia la atención a la pandemia, se traduce en una reducción de la cobertura de otros servicios, como el acceso a anticonceptivos y servicios de salud sexual y reproductiva.

Desde Amnistía Internacional Uruguay se entiende que la salida de la emergencia constituye una oportunidad para el feminismo. Según Daz Costa, esta crisis permite evidenciar lo que las mujeres vienen reivindicando por décadas. Construir y promover narrativas propias permitirá crear las condiciones para que los Estados actúen en aras de mayor igualdad de género. Para ello será necesario la incidencia estratégica de las organizaciones sociales, principales protagonistas de las luchas por derechos en toda la región, señaló.

Daz Costa planteó que el mundo será significativamente distinto tras el COVID19. Hoy se reconoce de primera mano, incluso por varones, la importancia y desigualdad de género asociada al trabajo no remunerado. Pese a los abrumadores balances negativos, valoró la fuerza de mujeres y varones jóvenes, organizaciones sociales y militantes de Derechos Humanos que luchan por mayor igualdad. Para finalizar, Daz Costa llamó a “aprovechar la oportunidad para cambiar el paradigma y moldear el futuro que queremos”.

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