
Promover el buen trato hacia las personas mayores es una responsabilidad de toda la sociedad. Reconocer su dignidad, respetar sus decisiones, valorar sus historias de vida y garantizar el ejercicio pleno de sus derechos son acciones fundamentales para prevenir cualquier forma de abuso, maltrato o discriminación.
En esta fecha invitamos a reflexionar sobre la importancia de construir una cultura del cuidado basada en el respeto, la escucha, la autonomía y la inclusión de las personas mayores.
Compartimos algunas consideraciones esenciales para promover el buen trato en los cuidados y contribuir a una sociedad más justa, solidaria y libre de violencias.
*El buen trato parte del reconocimiento de la dignidad de toda persona: La dignidad hace referencia al valor de la persona por el mero hecho de su condición humana. Toda persona se debe considerar un ser valioso, y por tanto merecedor de respeto con independencia de su situación individual o social o necesidades de apoyo.
*Cuidar es acompañar vidas: Cuidar es más que hacer tareas asistenciales que la persona por sí misma no puede llevar a cabo. Se trata de apoyar vidas para que merezcan la pena ser vividas.
*El buen trato implica atención integral y siempre personalizada: Supone el compromiso de quien cuida a dar respuesta a la singularidad de la persona, a apoyarle para que continúe siendo ella misma y para que siga teniendo control sobre su vida.
*El buen trato conlleva proteger a la persona equilibrando objetivos de seguridad con bienestar, equilibrando la protección de riesgos con la protección de derechos y preferencias para el bienestar de la persona.
*El buen trato solo se consigue cuidando las relaciones entre las personas que participan en el cuidado: El buen trato no solo refiere a las personas que reciben cuidados, sino también a sus familias y a los profesionales. Las relaciones entre profesionales, personas usuarias y familias también deben ser cuidadas. El cuidado es ante todo relación interpersonal.
