La Red Pro Cuidados redobla su actividad en tiempos de pandemia

A través de la plataforma Zoom, el Plenario de la Red Pro Cuidados sostiene sus sesiones quincenales, así como las comisiones de Coordinación, Infancia y Personas Mayores. En las últimas reuniones se trabajó sobre los impactos de la emergencia sanitaria y el aislamiento físico, particularmente en las mujeres. Además, se hizo seguimiento al tratamiento y recientes modificaciones del proyecto de Ley de Urgente Consideración. Se manifestó también honda preocupación por las denuncias de organizaciones y sindicatos respecto al futuro de las políticas sociales y sus equipos de trabajo.

Plenario VII/2020 de la Red Pro Cuidados, via Zoom
Plenario VII/2020 de la Red Pro Cuidados, via Zoom

La Alianza de Organizaciones por los Derechos de las Personas con Discapacidad se asocia a la Red Pro Cuidados

Con la participación de 25 organizaciones representativas de distintas discapacidades, la Alianza basa su trabajo en los preceptos de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Se trata de la organización referente en la temática a nivel nacional y actúa como representante ante organismos de Naciones Unidas y gubernamentales. Se acordó que la Red y la Alianza consoliden un vínculo permanente para el trabajo conjunto ante temáticas específicas de discapacidad y cuidados.

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Las personas mayores en tiempos de COVID19

En los últimos dos meses, las personas mayores han adquirido una suerte de protagonismo en los discursos de las autoridades gubernamentales, los expertos sanitarios y los medios de comunicación. En efecto, mucho se habla hoy de este grupo etario, prácticamente invisibilizado hasta hace pocas semanas, salvo si se trataba de su incidencia en la seguridad social. Pero, en este momento, la pandemia de COVID19 lo ha situado en primera fila de la información, poniendo descarnadamente de manifiesto los prejuicios y estereotipos de nuestra sociedad hacia las personas mayores.

Foto: Sistema de Cuidados
Foto: Sistema de Cuidados

“Adultos mayores, factor de riesgo” titulaba hace unos días un programa televisivo. ¿Por qué? Un enfoque sanitarista califica a las personas mayores como el grupo más vulnerable ante el coronavirus porque se presume que tienen otras patologías previas (enfermedades pulmonares, asma, diabetes, cardiopatías, Epoc, insuficiencia renal, obesidad, etc.), que los predisponen a cursar cuadros graves si contraen la COVID19. En esta época de pandemia, la edad reaparece como criterio de vulnerabilidad en las personas mayores y no se destaca con suficiente fuerza la incidencia de las co-morbilidades, que no están obligatoriamente presentes en todas las personas mayores y que existen en otras franjas etarias. De hecho, nadie “cae” en la vejez el día mismo de su 65º cumpleaños. 

El enfoque tradicional de la vejez que resurge en esta crisis sanitaria está asociado a una imagen negativa, distorsionada y uniformizada de esta etapa de la vida y se focaliza en aspectos deficitarios: deterioros, enfermedad, dependencia, como indisociables del envejecer, aun cuando la evidencia gerontológica dice justamente lo contrario. Es muy notorio en todos los medios de comunicación, donde se utiliza un estilo infantilizador para dirigirse a las personas mayores y se habla repetidamente de los “abuelos”, como signo de identidad de todo este colectivo. Señalemos al respecto que mucho menos se habla de las abuelas que son, sin embargo, ampliamente mayoritarias en la población de personas mayores y parte fundamental en las estrategias de cuidado de muchos hogares y del bienestar general de la sociedad. 

Por otra parte, desde todos los ámbitos, pero especialmente en la familia cercana de la persona mayor, se aprecian conductas paternalistas: se le dice lo que puede hacer o no, se le intima a que no salga nunca (“no te preocupes, yo te hago los mandados y te traigo todo lo que necesites”), a que no reciba a nadie. Un confinamiento completo, “obligatorio por su bien”, que puede propiciar o reforzar la dependencia, generar pérdida de autoestima, y depresión. Y subraya su supuesta incompetencia para decidir sobre su propia vida. 

Con la ratificación de la Convención Interamericana sobre la protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores en 2016 creíamos que se estaba superando la visión tradicional deficitaria, asistencialista y paternalista sobre el envejecimiento y la vejez. Por eso nos preocupa constatar que las personas mayores siguen siendo caracterizadas como un grupo homogéneo de riesgo, cuando la realidad nos demuestra a cada momento que, por el contrario, existen múltiples vejeces pues cada ser humano va construyendo su envejecer a lo largo de su existencia de forma única y singular. 

Es necesario, sin lugar a dudas, que las personas mayores tomen todas las medidas de prevención necesarias contra el COVID 19, como el resto de la población. Pero consideramos que es preciso replantear el enfoque sobre el envejecimiento y la vejez desde una perspectiva que subraye la heterogeneidad de las vejeces y que resignifique a las personas mayores como sujetos de derecho, promoviendo su autonomía, es decir su autogobierno y su derecho a tomar sus propias elecciones y decisiones.

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Nota elaborada por la Comisión de Personas Mayores con la coordinación de Marta Huertas