Infancia y cuidados en tiempos de pandemia y después

La emergencia sanitaria multiplicó las privaciones del derecho a los cuidados a partir de la suspensión de servicios presenciales. El Estado debe garantizar estos servicios en el contexto de confinamiento y retorno a la normalidad como elemento central del bienestar. Potenciar el trabajo de proximidad en los territorios es el primer paso. Desde la Red Pro Cuidados sistematizamos las consideraciones de diversas organizaciones sociales especializadas en infancia. 

Foto: Sistema de Cuidados
Foto: Sistema de Cuidados

En tiempos de emergencia, la presencia de las organizaciones sociales ha sido fundamental para mantener la continuidad del trabajo con infancia y adolescencia, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, así como con sus familias. Más aún con el cierre de centros educativos y cuidados, junto al repliegue de algunos programas públicos como Uruguay Crece Contigo (UCC-MIDES), que mayoritariamente se comunica virtualmente con las personas usuarias. 

Los equipos técnicos de las organizaciones que trabajan en convenio con MIDES e INAU (CAIF, club de niños, centros juveniles y ex Cercanías-ETAF) debieron adaptarse a nuevas modalidades de intervención. Se recurrió a la organización de guardias presenciales para atender situaciones de riesgo, así como a una asistencia básica de alimentación.

En una primera instancia, se priorizó la emergencia alimentaria con la entrega de canastas o viandas a las familias y se coordinó con las iniciativas populares barriales: ollas populares, redes barriales, comisiones, entre otras. Los apoyos a las ollas populares llegaron inicialmente desde la Intendencia de Montevideo, mediante equipos técnicos de los municipios. Por su parte, INDA y MIDES demoraron en organizar los repartos o no llegaron siquiera a algunas zonas. 

Un segundo componente fue asistir y acompañar las actividades socioeducativas, apoyando la comunicación con las instituciones de educación formal a través de las plataformas digitales, buscando evitar el ensanchamiento de la brecha educativa en poblaciones con mayores carencias. Se abrieron los locales de las organizaciones para que niños, niñas y adolescentes pudieran acceder desde allí a las plataformas virtuales. 

En algunos casos las escuelas han cumplido incluso un rol protector al recibir denuncias de situaciones de violencia y maltrato, por ejemplo mediante la plataforma Ceibal.    

 

Reflexiones iniciales

El seguimiento presencial desde los centros se pudo concretar mayoritariamente con adolescentes, dada su mayor autonomía. En cambio, el contacto directo con niñas y niños ha sido muy difícil, mediado casi siempre por las personas adultas referentes. Aunque en estos territorios no haya existido un confinamiento real por las condiciones de vivienda o de hábitos familiares, la desvinculación directa ha supuesto que las situaciones de violencia intrafamiliar que antes se detectaban, hoy sean difíciles de identificar y abordar. 

La complejidad para trabajar sobre el tema de los cuidados familiares se vio profundizada por la ausencia de UCC, cuyos operadores no entraban antes a estos territorios por razones de seguridad y ahora por directivas oficiales. Por otra parte, el cierre de los centros y espacios de educación y cuidados para la primera infancia en todo el territorio, así como la postergación de su reapertura en Montevideo y zona metropolitana, ha impactado en el derecho al cuidado y la estimulación del desarrollo y socialización de niños y niñas, al tiempo que explicitó la necesidad de que el reparto social que posibilita su provisión sea más corresponsable entre Estado, familias, comunidad y mercado.

La falta de conectividad de Ceibal en estas zonas se suma a las dificultades propias de los familiares adultos para manejar estas herramientas, afectando la continuidad educativa de niñas, niños y adolescentes. El fundador y ex director del Plan Ceibal, Miguel Brechner, reafirmó que la brecha digital sigue siendo muy importante en el Uruguay, donde solo un 25% del primer decil de hogares tiene acceso a banda ancha fija.  (La Diaria 21.05.20

Se teme que las situaciones de aislamiento y encierro signifiquen mayor conflictividad intrafamiliar y que el riesgo de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes se incremente en este periodo. 

 

La transición con las nuevas autoridades 

Cunde una notoria incertidumbre sobre la continuidad de los programas que dependen del MIDES. A fines de mayo las organizaciones que llevaban adelante el Programa Cercanías y tenían a cargo los Equipos Territoriales de Atención Familiar (ETAF) fueron suspendidas en sus convenios vigentes, lo que dejó a muchas familias sin atención directa. Además la intención expresada por las autoridades del MIDES es no renovar estos convenios en el próximo año, sino efectuar contrataciones directas o delegar a las intendencias departamentales esta tarea. 

La relación del Colectivo Infancia (plataforma de tercer grado de las organizaciones sociales vinculadas a INAU) con las nuevas autoridades ha sido fluida. Se insistió allí con la reanudación del Consejo Consultivo Honorario de Infancia y Adolescencia que integra a las organizaciones sociales. 

Con respecto al proyecto de Ley de Urgente Consideración, las organizaciones han realizado declaraciones y pedido de entrevistas con los/as legisladores para impedir que se concreten las medidas que lesionan los derechos de la infancia y la adolescencia. El Comité de los Derechos del Niño del Uruguay emitió un comunicado de alerta al respecto (Comunicado CDN – LUC).

 

Infancia y adolescencia en agenda pública

En su mayoría, los medios de prensa cubren las acciones de emergencia de carácter alimentario o sanitario, pero rara vez incluyen en agenda los temas relativos a los derechos humanos de niñas, niños, adolescentes y sus familias.

Tampoco se aborda la situación específica de la infancia y adolescencia con discapacidades, quienes en muchos casos sufren aún más las consecuencias del aislamiento y confinamiento por su situación de dependencia. Existen carencias en los apoyos como asistentes personales y ayudas especiales por parte del BPS. Los protocolos de ANEP tampoco hacen mención específica a los cuidados especiales que requieren estas poblaciones en el retorno a clase ni a cómo se organizará la presencia de asistentes en el ámbito educativo formal.

 

Conclusiones finales

La Red Pro Cuidados llama la atención sobre los problemas que los equipos técnicos de las organizaciones de infancia vienen detectando. Estas afectaciones tendrán graves consecuencias tanto en el aumento de la desigualdad educativa, en el ejercicio de derecho al cuidado, como en sus condiciones psicológicas y sociales. 

Es sustantivo que se mantengan los programas de cuidados existentes, en lugar de recurrir a la redefinición de los servicios y desvinculación de organizaciones sociales con años de experiencia en los territorios. Además, es necesario desarrollar en forma urgente nuevos programas territoriales para la orientación y seguimiento de las familias más vulnerables. En particular para madres solas jefas de familia, que han visto doblemente recargadas las tareas de cuidado por el cierre de los centros. Ellas no han tenido más alternativa que recurrir a arreglos familiares no siempre convenientes para asegurar un buen cuidado y desarrollo en los primeros años de vida, al tiempo de acompañar a los más grandes para mantener su continuidad educativa.

Por otro lado, al no contar con la presencia de UCC y CAIF en los territorios, se debería reforzar las medidas de detección de situaciones de riesgo en cuanto al maltrato y violencia doméstica, así como velar por su adecuado tratamiento.

Solamente uniendo esfuerzos entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil, que tienen décadas de trabajo profesional en la atención, cuidados y protección de los derechos de la infancia y la adolescencia, se podrán mitigar los efectos de esta crisis sanitaria y sus tremendas consecuencias económicas y sociales.

 

* Columna elaborada por Teresa Supervielle, Isabel Pérez y Margarita Percovich, integrantes de la Comisión Infancia de la Red Pro Cuidados, publicada originalmente el 22 de junio de 2020 en la sección Posturas del periódico La Diaria.