Tejiendo aprendizajes. Un encuentro entre la Red Pro Cuidados y la Red de Cuidados

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En América Latina varios países están encaminando esfuerzos para poner el Derecho al Cuidado al centro de su política social. Lo hacen a sabiendas que se trata de una piedra angular de la justicia social y del desarrollo humano. Asegurar el Derecho al Cuidado como derecho humano fundamental para todas las personas contribuye a superar las profundas desigualdades que actualmente cautivan partes vastas de nuestra región en una espiral de frustración colectiva, rechazo y violencias.


Entre el 5 y 7 de noviembre del 2018 se llevó a cabo el Primer Congreso Latinoamericano de Género y Cuidados: Miradas Latinoamericanas al Cuidado en Montevideo, Uruguay. El encuentro reunió a 300 personas expertas – principalmente investigadoras/es, cuidadoras/es, activistas – de una gran variedad de países y constata que nuestra región cuenta con una gran riqueza de lecturas, saberes y propuestas para avanzar hacia políticas más justas, que aseguren los cuidados que nuestras sociedades requieren para prosperar.
El Congreso posibilitó el marco para la realización de un Conversatorio entre la Red Pro Cuidados de Uruguay y la Red de Cuidados en México. Dos iniciativas de la sociedad civil – integradas por personas, grupos y organizaciones – que nos unimos para anclar el derecho al cuidado en las agendas públicas de justicia social en nuestros países, para promover activamente el diálogo social y aportar así sustantivamente a la construcción de la política integral de cuidados – los llamados Sistemas de Cuidados – que se establecen en nuestros países.
¿De dónde partimos?

En términos generales, partimos de la lectura que habitamos en sociedades donde las mujeres, incluso las niñas y adolescentes, cargan el peso cotidiano de una organización social profundamente injusta de las responsabilidades sobre los cuidados. En contextos donde el cuidado no es compromiso compartido – entre hombres y mujeres, entre el Estado, el mercado, los hogares y la comunidad –, los procesos, las relaciones, y los tiempos que son necesarios para generar el bienestar humano son, en gran parte, el resultado de un trabajo feminizado, que se lleva a cabo en aislamiento estructural. Observamos que esta lógica de individualizar la responsabilidad del cuidado es uno de los vectores principales que profundizan y reproducen las desigualdades sociales: entre hombres y mujeres, y entre mujeres distintas en el cruce de su clase, color de piel, etnia, edad, estatus migratorio y otros elementos de nuestras identidades sociales.
Partimos de la convicción que nuestras sociedades son capaces de construir compromisos colectivos donde el cuidado ocupe un lugar distinto y un carácter que no implique el sacrificio del bienestar de las personas cuidadoras. El horizonte que nos orienta son sociedades donde todas las personas tengamos espacio para cuidarnos, donde cuidemos de manera justa, donde recibamos cuidados suficientes, de calidad y dignos.
Uruguay fue el primer país en nuestra región que encaminó el esfuerzo de erigir el derecho al cuidado como pilar de su política de protección social. Otros emprendimos este camino y estamos convencidas y convencidos que aún otros lo harán. Nos juntamos para potenciar estos procesos. Esto sucede también en el contexto de un momento político importante en México: el establecimiento de su primer gobierno de centro izquierda y la posibilidad anunciada de la constitución de un sistema nacional de cuidados.
¿Qué aprendimos hasta ahora?

Red Pro Cuidados de Uruguay y Red de Cuidados en México nos encontramos sabiendo que, como parte de la sociedad civil, nos corresponde la responsabilidad democrática de incidir y vigilar que el Estado cumpla con su responsabilidad de garantizar el derecho al cuidado (recibir cuidados y brindarlos de manera digna) en un marco de corresponsabilidad social. Sabemos que somos grupos diversos y que por ello conjuntamos experiencia práctica, académica, y técnica para ser aliadas y aliados activos en este proceso. Hemos y vamos a seguir aportando, asesorando y monitoreando las acciones emprendidas, asegurando que éstas transformen las relaciones de género y revoquen las desigualdades sociales.
Sabemos también de dónde venimos. Llegar al momento en cual el derecho al cuidado se vuelve un problema público implica décadas de trabajo de organización, convicción, generación de argumentos, evidencia, alianzas y diálogos. ¿Qué podemos aprender de estos procesos? ¿Podemos identificar hitos clave desde las experiencias en Uruguay? ¿Qué factores de contexto propiciaron el proceso? ¿Qué huellas está dejando en la sociedad? Éstas son las preguntas que enmarcaron nuestro encuentro.
Estamos conscientes que cada contexto es distinto y que no existen recetas generales; justo por esta razón nos unimos entre las redes para realizar, de aquí en adelante, un trabajo de reflexión en conjunto, compartiendo miradas e identificar aprendizajes estratégicos que pueden ser de utilidad para esfuerzos, primordialmente desde redes ciudadanas, principalmente de la región latinoamericana.
En esta ocasión, compartimos tres aprendizajes desde el proceso en Uruguay y una reflexión conjunta (a publicar el 12 de diciembre) que surge del trabajo en nuestros espacios de sociedad civil en torno al derecho al cuidado.

¿Hacia dónde vamos?

En ausencia de escenarios sociales, económicos y culturales que hacen del cuidado una responsabilidad colectiva y garantizada a través de un sistema de protección social universal efectivo, las personas, hogares y comunidades resuelven las necesidades de cuidados de una manera estratificada y desarticulada. Las consecuencias de ello son el empobrecimiento; el sufrimiento y/o enfermedad física, emocional y afectiva de las personas; y la transmisión generacional de las vulnerabilidades. Por ello, es imprescindible avanzar con la generación de condiciones para que el cuidado sea justo y un derecho de todas y todos – siendo la universalidad, justicia de género y social los principios rectores de ello.
Estamos convencidas y convencidos que la constitución de Sistemas Integrales de Cuidados se rige sobre un proceso que politiza la organización del cuidado en la vida cotidiana de las personas. Llegar a esto implica un trabajo sistemático en cual las iniciativas de la sociedad civil asumen un rol fundamental. Entre la Red Pro Cuidados de Uruguay y la Red de Cuidados en México nos sumamos para identificar, documentar y difundir las estrategias, avances y retos en nuestros contextos y en nuestro trabajo organizativo. Nos disponemos para encaminar una colaboración técnica para generar herramientas de monitoreo y seguimiento a la definición, implementación y evaluación de las políticas de cuidados en nuestros contextos. A mediano plazo, buscamos articular esfuerzos y movilizar una plataforma para el intercambio de experiencias, estrategias y herramientas técnicas entre iniciativas ciudadanas, principalmente en la región de América Latina y el Caribe. Porque creemos que el aprendizaje más efectivo y disruptivo se construye desde la colectividad.

#PoliticemosElCuidado ¡Por un cuidado justo, libre y compartido!

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